Arquitectura vernácula de Zimbabue I. La vivienda.

Zimbabwe es un paradigma de cómo una mala gestión puede arruinar un país. El llamado granero de África, que en los años 70 del siglo pasado exportaba enormes cantidades de tabaco y cereales, gracias a sus tres cosechas anuales, además de una gran cantidad de recursos minerales, se convirtió en poco menos de dos décadas en un país donde los billetes se iban quedando sin espacio para todos los ceros que el Banco Central debía ir añadiendo para que tuvieran algún valor.
Tal era la hiperinflación en los años 2000, que el tiempo que pasabas en hacer la cola en el supermercado hacía que tuvieras que añadir a tu compra un par de ceros, debido a unas tasas de inflación que llegaron a cotas disparatadas de varios millones por ciento. Para el año 2015 el gobierno retiró su moneda de la circulación y se pasó a usar principalmente el Dólar americano, pero también monedas locales fuertes como el Rand sudafricano o la Pula de Botsuana. 

A día de hoy hay una doble circulación de moneda: para los extranjeros se usa el Dólar americano y para los locales, los denominados "Bonds", que son bonos emitidos por el Banco Central, con un cambio con el Dólar americano absolutamente desventajoso.

Ejemplar de curso legal de un trillón de dólares zimbabuenses.

Para un mayor control de la economía, hay muy pocos "Bonds" en circulación, lo que hace que la gente utilice para sus pagos el teléfono móvil, tras el correspondiente impuesto de un 1% de cada pago. Un horror, pero este es un blog de Arquitectura y no de economía, por lo que no voy a contar cómo de un día para otro el Gobierno cambió todas las cuentas del país de Dólar Americano a Dólar zimbabuense o cómo el Gobierno vende energía a los países de su entorno mientras sus ciudades sufren apagones de hasta 20 horas...

Todo esto, como veremos a continuación, tiene poca importancia en la Arquitectura tradicional que se levanta en la provincia de Matabebeland Noth, la tierra de los Matabele, puesto que la economía local sigue siendo de subsistencia y la dote de los matrimonios sigue pagándose, principalmente en cabras. Un tema curioso el de los matrimonios, los cuales no se oficializan hasta que la mujer no está embarazada, pudiendo pasar años la pareja sin estar casada hasta que deciden o pueden tener hijos.

A pesar de haber generalizado en el nombre de la entrada, voy a centrarme en la arquitectura residencial de la región occidental del país, llamada Matabebeland Noth (uso el nombre en inglés, porque en español suena a inventado: Matabelelandia Septentrional), denominada así por ser donde se asentaron en el siglo XIX parte de los guerreros zulúes que llegaron a esta región, llamados Matabeles. Éstos desplazaron a la población autóctona, los Tonga, que fueron empujados al norte, hacia lo que hoy es Zambia, quedando el país compuesto étnicamente por un 80% Shona, un 15% Matabele y un 5% Tonga, cada cual con sus lenguas (indebele, shona y tonga), costumbres, etc...

Mapa de Zimbabue pintado en la pared de una escuela de primaria en el pueblo de Esibombo.

Esta provincia, coloreada de naranja en el mapa de arriba, en la parte de la izquierda, es una planicie muy seca, con pocas, pero muy intensas lluvias, concentradas en muy poco tiempo, lo que hace que el paisaje sea muy árido, con grandes diferencias de temperatura entre el día y la noche, destacando dos ecosistemas: las grandes extensiones de sabana, donde destacan los majestuosos baobabs y las zonas boscosas, llamadas por los locales el "forest", llenas de arbustos espinosos, árboles de mopane y acacias, especies preparadas para aguantar largos periodos de sequía.

La economía local está dedicada principalmente a la agricultura de subsistencia y a algo de pastoreo bovino y caprino, con dos excepciones: el turismo, concentrado en el norte, gracias a las Cataratas Victoria y el oeste, con la gran Reserva Natural del Parque de Hwange y la mina de carbón a cielo abierto, también en Hwange.

Se trata, por lo tanto de una provincia pobre, en la que la arquitectura tradicional sigue siendo la misma que la debieron encontrar aquellos británicos y boers que llegaron en el siglo XIX: chozas circulares de barro rematadas con una cubierta vegetal, cubiertas que tan de moda están hoy en día en Europa...

Entremos en materia. Lo primero, antes de poder construir, es conseguir un terreno, que en las zonas boscosas de Matabeleland, es propiedad de gobierno de Zimbabue y para poder obtener una parcela de terreno, hay que conseguir una doble aprobación: en un primer lugar, la de la tribu que está asentada en el área, compuesta de varios grupos unidos por vínculos familiares y dirigidos por un grupo de ancianos y hombres importantes. Una vez conseguido dicho permiso, se solicita al gobierno la concesión del terreno por una cantidad concreta de años (25 ó 30).

La familia que ha conseguido el terreno, lo delimita mediante una valla hecha enteramente con palos de madera o simplemente con postes unidos con alambre de espino, que además sirven para evitar la entrada de animales salvajes. Recordemos que en esta zona hay elefantes, búfalos, leones, guepardos, pero sobre todo babuinos, que no dudan en entrar en las casas y huertos para coger lo que necesiten para comer.
Empalizada de madera en el pueblo de Msola 55
Valla de postes y alambre de espino cerca del pueblo de Tsongokwe

Dentro de cada parcela es normal encontrar varias casas, destinadas viviendas y a almacenes. Y digo viviendas, ya sea porque entre los tonga no es extraña la poligamia y que cada mujer tenga su vivienda propia o bien, que haya familias cuyas hijas viven con ellos en la misma parcela.


Las viviendas tienen un diseño circular, con una única puerta y alguna ventana muy pequeña en la parte superior de los muros. El elemento principal es el muro de adobe, la tradicional mezcla de arena, barro y paja, que se mete en un molde de madera y se deja secar al sol. Los ladrillos tradicionales son planos, pero también hay disponibles ladrillos más mecanizados, que cuentan con una acanaladura para permitir usar un poco más de mortero. Los muros se levantan sobre unos cimientos superficiales de piedra u hormigón sin armar, que conforma el perímetro de la vivienda, además de separar los muros del suelo.

Una vez levantado el muro, se le aplica una capa de barro cada verano para impermeabilizarlo o si se cuenta con más capital, se le da una mano de pintura de exteriores.

Ladrillos encontrados en el pueblo de Msola 55, para la construcción de unas viviendas
Vivienda tonga en el camino al pueblo de Karyangwe
Mujer preparando su casa para las lluvias de la próxima temporada

La cubierta está formada por palos de madera que descansan sobre una estructura exterior de postes de madera, de tal forma que entre la cubierta de paja y rafia y el muro perimetral, hay un espacio que permite la ventilación natural de la vivienda.

Esta ventilación es fundamental, puesto que dentro de las viviendas, en el centro del espacio se encuentra el fuego, encendido directamente sobre el suelo de tierra compactada, que sirve tanto para cocinar, como para calentarse en las frías noches de invierno. Esta disposición del fuego hace que sean muy comunes las quemaduras de personas al quedarse dormidas junto a él en busca de calor.

 
Detalle del encuentro entre la cubierta y el muro perimetral de la vivienda
El fuego se encuentra en el centro de la vivienda, en el suelo

Dentro de este tipo de sistema constructivo, hay numerosos ejemplos de viviendas construidas con unos curiosos ladrillos cilíndricos, realizados utilizando latas metálicas para darles forma, con un resultado francamente llamativo. En unos casos se deja la fachada sin revestir, lo que crea una sombras muy bonitas, mientras que en otras ocasiones se rellenan los huecos entre estos ladrillos circulares, quedando la fachada lisa.

Vivienda camino del pueblo de Dete
Conjunto de viviendas cerca del pueblo de Karyangwe.

Incluso las viviendas más modernas, siguen usando una estética parecida, con cubierta vegetal, estructura de madera perimetral y muros con pocos huecos. En estos casos, las construcciones están decoradas, generalmente, en dos colores.


En este ejemplo, cerca del pueblo de Msola 55 se trata de unas viviendas de muy nueva construcción, con una losa de hormigón sobre la que se levanta el muro, que es el que soporta la cubierta, en lugar de la característica estructura de palos de madera perimetral.


En el caso de necesitar tener que almacenar comida para los animales, generalmente cabras o vacas o para almacenar la cosecha del año, se construyen unos graneros que no distan mucho del diseño del hórreo gallego, en este caso realizado con madera y paja, en lugar de piedra y madera...

Hórreo tonga en la carretera de Karyangwe.

Y hasta aquí, el breve repaso a la arquitectura vernácula de Matabeleland North. Mi intención es que ésta sea la primera de unas cuantas entradas sobre la Arquitectura de esta parte del mundo, que visité con la ONG Amigos de Zimbabwe en España.